14 y pack

martes, 29 de abril de 2008

Como muchas tardes me fui a sentar en la plaza que está frente a mi casa. Siempre veía culos rebosantes merodeando por esa plaza, ya sin pájaros ni niños jugando en esos sucios toboganes que son el refugio actual de pendejos yerbateros y ebrios que añoran por su niñez marchita. Consumido por las ansias de ver una poca de tetas y culos, abrí la primera cerveza para lograr una mejor estimulación. Ya una vez erecto, pude divisar una mozalbete de unos 16 años pero ya en edad de recibir una buena tunda de sudor y placer por varias horas. Me miraba de soslayo, con la inocencia de quién despierta de su descanso infantil, revoloteando en deseos por cruzar las barreras sexuales de la alienizante sociedad moralista que aún pervive. Su candidez sólo aumento mis ganas de joderla hasta el hastío. Me acerqué y le ofrecí un cigarrillo. Huelga decir, que yo no fumo, pero siempre guardo algunos para ocasiones como esta. Me lo aceptó muy suelta de cuerpo. Pude presumir que no tenía 16, más bien no debía superar los 14. Le pregunte su nombre mientras miraba su tremendo par de tetas sin falso pudor. Se sentó sobre mis piernas, y yo la sentí escurrir entre mi bulto que a esas alturas era una enorme roca. Me dijo un nombre que rimaba con “TeTo” el popular juego de palabras sucias y soeces que yo acostumbra decir hasta el hartazgo en mi época de escolar. Incluso siempre propuse jugar al “TeTo” para molestar a quienes veían en los juegos una nueva forma de entretenerse. Juguemos al TeTo yo decía, y cómo se juega eso respondían las zorras, tú te agachay y yo te lo meto. De pronto se hizo tarde, quizás noche, ya no recuerdo porque me había tomado el pack de cervezas que llevé a la plaza. El tema es que la invite a mi casa, a lo que respondió un tanto asustada que debía irse o sino sus padres se enojarían mucho. Le ofrecí escoltarla en su regreso a casa, pero desistió tenazmente aún sabiendo mis intenciones, yo pude comprender que por poco, la hago quedarse y tirármela en la misma plaza, con su consentimiento o sin él; cuando me viene la fiebre del estómago hacia abajo no hay quién me detenga.

Volví a mi casa desesperado por follar. No me quedaba mucho dinero de mi última pega, por lo que debía estar siempre atento a las ofertas de lupanares, prostíbulos y puteríos varios. Sin hambre, podía pasar días sin probar bocado, busqué en la guía de teléfonos de mujeres a las que había frecuentado y que seguro guardaban ingratos recuerdos míos. La última vez que tuve una relación un poco más duradera, fue con Graciela. Morena de anchas caderas y senos pequeños suntuosamente excitantes. Le comí todo, más allá de su cuerpo siempre generoso en la cama, sino que por poco no me llevó el refri para mi casa. Fui lo que se conoce, un guarro o cafiche que la dejé sin un veinte. De todas formas ella se enamoro perdidamente de mi verga eficiente y depurada. Marqué, y al sexto TU- TU contesto con su voz aguardentosa que derrite a cualquiera. Al reconocer la mía colgó inmediatamente. Eso era sin duda, un esbozo de que se comenzaría a alistar para mi llegada, o al menos eso yo creí. Me encaminé a su depto, sin antes zamparme la botella de vino que quedaba en mi despensa. No es que me armara de valor, porque carajo, de eso había más que cerveza en mi puta casa. Salí sudoroso con tres días en el cuerpo sin bañarme. Me quedaban un par de lucas así que decidí tomar el primer taxi que pasara. Apostaba el todo o nada, a sabiendas que esos dos mil pesos me harían falta en lo que restaba del mes: 14 días.

0 comentarios:

SONIDO POPULAR

Get a playlist! Standalone player Get Ringtones

CLIMA

Artículos y Videos